Me hice cargo de tu luz que desde afuera es tan hermosa. Me vi hundida en lo azul de todo el cielo de Mendoza. Seguí la ruta y camine, cantando apunto de caer. Me hice imagen de tu cruz portando todo el viento zonda. Tu noche pareció preciosa y el día se mostró sin fin, sin fin. Me hice cargo por mirar colores de tu piel tan rosa. Es duro olvidarme de vos en este trampolín de rocas; Igual me quedo con tu boca que sabe derretir dolor. Fue necesario tanta luz para poder seguir tu sombra. Me hice imagen de tu cruz portando todo el viento zonda. Tu noche pareció preciosa y el día se mostro sin fin, sin fin. Me hice cargo de tu luz.